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¿Es malo engreír a tu mascota?

Tu mascota no es un ser humano. Bajo esa premisa, sería suficiente para saber que tu perro, gato, loro u otra mascota no tiene las mismas necesidades que tú. Ni en el terreno alimenticio, ni afectivo u otros. Pero aún vemos cómo muchas personas, sin importar esto, miman demasiado a sus mascotas cuando incluso podemos hacerles daño producto de ello.

¿Es malo engreír demasiado a tu mascota? Descubre aquí la respuesta. 

Nos referimos a un mimo excesivo. Ya que es natural y común brindarle amor, cuidado y dedicación. Sin embargo, cuando estos mimos superan el límite, es cuando los daños y malos tratos se originan.

Por ejemplo, si tienes un perro como mascota, mimarlo excesivamente sería directamente proporcional con la falta de disciplina. Cuando muerda algo o gruña a una persona que se acerque a ti, un "pobrecito, solo está jugando" sería lo peor. Darle muchos besos, abrazos y permitirle caprichos puede generar hiperactividad, miedos y un comportamiento agresivo hacia otras personas.

Lo dejas dormir en tu cama, haces que coma en tu mesa, dejas que ladre a los vecinos y vive como un rey. Eso podría funcionar para hacer feliz a un ser humano (o quizá no), pero con un perro es distinto. El perro es un animal de manada. Tú y tu familia son su jauría, y espera que seas el macho alfa correcto y equilibrado que lo guíe, no al revés. Esperará comportamientos caninos, porque él es un can, no un humano.

En el caso de un gato, son muchos dueños quienes expresan su amor por este felino vistiéndolo adorablemente y presumiéndolo frente a sus allegados. Quizá una pequeña chompa rosada a una gata para hacerla más linda a ojos de los demás. Pero, otra vez, el daño está hecho. Un gato necesita "bañarse" con su propia lengua durante muchas horas al día para preservar su higiene y prevenir infecciones. Con su nuevo vestuario, ya no podrá hacerlo.

Hay personas que tienen aves como mascotas. Cuando hay visitas en casa, tratan de hablarles para luego mostrarlas. Pero la mayor parte de especies de aves duermen cuando el sol se esconde. Un comportamiento para nosotros tan inofensivo como despertarlos un rato y hacerlos cantar, si se trata de un perico o loro, por ejemplo, es dañino para la salud de estos animales.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo el exceso de cariño puede terminar en consecuencias negativas para tu mascota. Y seguramente es lo último que quisieras.

Por ello, siempre consulta con un experto para determinar qué tipos de cuidados y responsabilidades necesita tu mascota y qué no necesita. Además, recuerda nunca humanizar a tu engreído. Un poco de cariño está bien, pero no lo trates como si fuese un humano, sus necesidades son distintas. No esperes que sea feliz recibiendo lo mismo que tú quisieras recibir.